Milagro en el calor más caliente

Dos hermanos ingeniosos de El Viejo Chinandega

Cristian Bismarck y José Antonio Pérez-Pérez

Bajo la sombra de un árbol solitario un grupo de muchachos descansa luego de una jornada de trabajo. El clima es tan, pero tan infernal, que bien se podría hornear una sartén de rosquillas en medio del rastrojo.

Aunque pronto será mediodía, la hora del diablo según la tradición, los jóvenes ni se percatan del bochorno; mucho menos de los chorritos de lodo que se escurren en sus rostros morenos. Solo sonríen, bromean, toman agua y conversan animados como si el calor fuera juguete.

La escena sucede en un plantío de sandías en la Finca El Pastel, al oeste del municipio de El Viejo, Chinandega.

Es increíble como en un paraje a la vista agreste y polvoriento, se cosechan jugosas sandías de gran demanda.

Y los artífices de tan hermoso milagro son los hermanos José Antonio y Cristian Bismarck Pérez-Pérez. Los líderes del grupo de muchachos que sombrean bajo el árbol.

Originarios de la comarca Palo Herrado, El Viejo, los hermanos manifiestan que todo estriba en entregarse de lleno y con amor al oficio de agricultor para que las cosas salgan bien.

José Antonio Pérez-Pérez

José Antonio Pérez-Pérez es abogado. Sin embargo, por herencia paterna se siente agricultor de corazón. Al comienzo él no quería seguir el camino de su padre, así que decidió estudiar derecho; y como era aplicado, coronó la licenciatura sin problemas. Pero luego sucedió que tras los resultados de la siembra de una manzana de sandías los resultados le cambiaron la perspectiva, la visión: «Me encantó sentirle el sabor a eso de obtener el dinero de una sola vez» dice sonriente.

Ante tal descubrimiento José Ángel volvió a la universidad, esta vez a estudiar ingeniería agronómica. Y así, ya preparado se metió de lleno al arte de cultivar sandías por humedad. Y no se arrepiente. Está encantado.

Por su parte, Cristian, su hermano, además de manejar el tractor y supervisar a los colaboradores, es el hombre encargado de las cuentas, de colocar bien el producto, y de que el negocio vaya por buen rumbo financiero.

Finca El Pastel

La historia de estos jóvenes y exitosos agricultores va ligada de manera indisoluble a los productos MILAGRO de PROFYSA, que les provee Agroservicio El Sembrador, de El Viejo.

«Ya llevamos más de cinco años aplicando los productos MILAGRO a nuestros cultivos, y la verdad es que nos hemos quedado con ellos porque se nota la diferencia —comenta José Antonio—: La turgencia en la planta es mucho mejor y se consigue más vigorosidad. Y sobre todo el color: ¡qué belleza de verde da MILAGRO!»

Por su parte Cristian, asegura que son tan poderosos los productos MILAGRO, que aún en mero medio día y con todo el sol encima, las plantas no se caen ni doblan, sino que se mantienen levantadas.

Ellos aplican INICIADOR 9-45-15, NUTRIGOLD 30-10-10, ENGORDADOR MILAGRO, CALCIBORO, KALEX ZINC, ALBAMIN, OLIGOMIX, PEGADOR y otros.

José Antonio aplicando la mezcla con el chuzo

Para aplicar las mezclas, los hermanos Pérez-Pérez han innovado un sistema de irrigación por gravedad. Este ingenio consiste en una pipa de 1,300 galones, halada por un tractor, y un chuzo adherido a la pipa por donde sale la mezcla. Así poco a poco ellos mismos y sus colaboradores van inyectando las mezclas MILAGRO en toda la plantación. Y por supuesto que lo hacen con toda la felicidad del mundo: sin ni siquiera ponerle mente al endiablado sol chinandegano.

Hermanos Pérez-Pérez
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Ni perezoso ni pinche

Don Leandro Meza

Todas las mañanas con el telón de fondo del imponente volcán San Cristóbal, un motorizado ronda un campo de sandías en la comarca El Pastoral. Hoy va solitario, va feliz. Quizás pensando que este año la cosecha va a ser buenísma.

Pero este motorizado no es cualquiera; es don Leandro Meza, un experto en el cultivo de sandías. Un señor que tiene como sentencia que en el rubro de la sandía no cabe ser perezoso ni pinche (tacaño).

A don Leandro el calcinante sol de occidente no le hace ni cosquillas. ¿Y cómo le va a hacer nada si ya son más de quince años labrando los volcánicos suelos Chinandeganos?

Y es que para don Leandro el tiempo no ha pasado en balde. La experiencia que ha acumulado no es jugando. En la zona todo el mundo sabe que este señor, a la hora de encontrar soluciones a los problemas de sus cultivos, no hay otro cómo él.

Según don Leandro, el rubro de la sandía precisa estar diario en el campo. Aunque sea “dando la vuelta del perro”, dice sonriente, porque según él, la sandía necesita mucho ojo: «tenés que estar bien atento».

Don Leandro Meza con el Ingeniero asesor de PROFYSA Mauricio Caballero valorando el plantío

Y sobre todo tener a tiempo las aplicaciones de los productos que necesita el cultivo.

Don Leandro tiene años de trabajar con los productos MILAGRO y es el día de hoy continúa satisfecho con los resultados. Tanto así que no tiene empacho en afirmar: «Lo qué es MILAGRO da calidad». Y agrega que como bróder a cualquiera le recomienda los productos MILAGRO.

«Yo los uso para ahorrarme dolores de cabeza, además no voy a recomendar algo que no he usado. El resultado de MILAGRO yo lo sé».

Don Leandro tiene especial predilección por CALCIBORO, ALBAMIN, OLIGOMIX, ENGORDADOR, Iniciador NUTRIGOLD y KALEX.

Especialmente recomienda CALCIBORO para evitar que la sandía se quede con la cáscara rala

La sandía cáscara gruesa permite más vida de anaquel. Y como al partirla no se quiebra, tiene mejor aceptación en el mercado.

—Aplicá calcio, aplicá CALCIBORO, —repite don Leandro con autoridad— y así vas a tener una sandía cáscara gruesa.

Don Leandro Meza es un hombre noble y feliz. Don Leandro le tiene fe al MILAGRO de la agricultura.

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Agarrando de las mechas las oportunidades

“Aquí nací, en estas tierras. Mi padre era el mandador de don Miguel Tenorio y ahora yo sigo sus pasos.” 

Se llama Santos Guillermo Ríos y es el joven mandador de la finca San Fernando, ubicada en El Pastoral, muy cerca de El Viejo, Chinandega. Es un trabajador responsable y muy esforzado.

Para este hombre de campo este año ha sido significativo pues las setenta manzanas de maní de la hacienda San Fernando están como nunca: excelentes.

Haciendo un alto en su faena, relata que en relación con el año pasado este ciclo esperan una cosecha grandiosa. Las plantas tienen un buen follaje, están bien sanas y de gran tamaño. La carga que tienen las matas es abundante. 

Luego  agrega:

—La diferencia la ha hecho MILAGRO. Porque la realidad hay que decirla, son productos de calidad. 

Santos Guillermo confiesa que el año pasado no se aplicó MILAGRO. Ahora no recuerda, pero por alguna razón probaron otra suerte. 

—Lo importante es aprender —dice sonriente.

Y es que a este hombre sencillo y de pocas palabras, su padre le inculcó que lo importante es sacar provecho de todo: hasta de las pequeñas equivocaciones. 

—Mi padre siempre me dijo que hay que agarrar de las mechas las oportunidades. 

Santos Guillermo asegura que para Don Miguel Tenorio, el hombre que se las juega invirtiendo para hacer producir estas tierras, los productos MILAGRO han sido la mejor oportunidad.

—Y bueno, para eso estoy yo aquí —dice Santos Guillermo—, para hacer que todo salga bien.

Los principales productos que se aplicaron en las setenta manzanas de la finca San Fernando, fueron OLIGOMIX, BORAMIDE, ZINCBORO-PLUS y ENGORDADOR.

Santos Guillermo Ríos
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